Ambrosio Espínola

Description:

Wikipedia

Ambrosio Espínola

Marqués de los Balbases
Capitán General
Duque de Sesto
Años de servicio 1602-1630
Lealtad Flag of Cross of Burgundy.svg España
Servicio/rama Infantería
Lugar de operación Flandes
Mantua
Unidad Tercio español
Condecoraciones Marquesado de los Balbases
Ducado de Sesto
Caballero de la orden del toisón de oro
Caballero de la orden de Santiago
Mandos Capitan general del ejército de Flandes
Participó en Guerra de Flandes
Guerra de Sucesión de Mantua
Estatus legal Marqués
Duque
Nacimiento 1569
Génova,
Flag of Genoa.svg República de Génova
Fallecimiento 25 de septiembre de 1630
Castelnuovo Scrivia,
Mantua Flag 1575-1707 (new).svg Ducado de Mantua
Ocupación Gobernador del Milanesado (1629-1630)
Alexander—Coat of arms of the Spinolas—2012.png

Escudo de la familia Spínola

Don Ambrosio Spínola (Ambrosio Spínola Doria o Ambrogio Spinola Doria) (Génova, 1569 – Castelnuovo Scrivia, 25 de septiembre de 1630), fue un general español de origen genovés, I duque de Sesto (1612), I marqués de los Balbases (1621), Grande de España, caballero de la Orden de Santiago y del Toisón de Oro, capitán general de Flandes y comandante del ejército español durante la Guerra de los Ochenta Años. Es famoso por la toma de la ciudad holandesa de Breda y recordado como uno de los últimos grandes líderes militares de la Edad de Oro española.
Contenido

1 Orígenes 2 General del Imperio español 3 Cénit y ocaso 4 Bibliografía

Orígenes

Ambrosio Spínola descendía de una familia noble y rica de Génova. Era hijo mayor de Filipo Spinola, marqués de Sesto y Benafro, y de su mujer Policena Cossino, hija del príncipe de Palermo.

En el siglo XVI, la República de Génova era un estado prácticamente en situación de protectorado bajo el poder del Imperio español. Los genoveses eran los banqueros de la monarquía y tenían el control casi total de sus finanzas. Varios de los hermanos más jóvenes de Ambrosio Spínola buscaron fortuna en España, y uno de ellos, Federico, se distinguió como soldado en Flandes. El hermano mayor permaneció en Italia y se casó en 1592 con Joanna Bacciadona, hija del conde de Galeratta.

Las casas de Spínola y Doria rivalizaban por ejercer el poder en la república. Ambrosio Spínola continuó esta rivalidad con el conde de Tursi, entonces jefe de los Doria. Tras un fracaso en un enfrentamiento judicial con los Doria, decidió retirarse de la ciudad y mejorar la fortuna de su casa sirviendo a la monarquía española en Flandes. En 1602 él y su hermano Federico entraron en tratos con el gobierno español – una “condotta” al viejo modelo italiano.
Bandera del Tercio de Spinola hacia 1621

Se trató de una aventura en la que Spinola arriesgó la totalidad de la gran fortuna de su familia. Se encargó de enrolar mil hombres para operaciones militares terrestres, y Federico se ocupó de formar una escuadra de galeras para operaciones en la costa. En ella, varias de la galeras de Federico fueron destruidas por los barcos de guerra ingleses en su camino a través del canal de la Mancha. El propio Federico resultó muerto en acción con los holandeses el 24 de mayo de 1603. Ambrosio Spínola recorrió con su ejército una larga distancia hasta llegar a Flandes en 1602 con los hombres que había reclutado de su propio bolsillo. Durante los primeros meses de su estancia en Flandes, el gobierno español barajó la posibilidad de emplearlo en una invasión de Inglaterra, proyecto que no llegó concretarse. A finales del año regresó a Italia para conseguir más hombres.

Su experiencia real como soldado no comenzó hasta que, como general, a la edad de 34 años, se encargó de continuar el sitio de Ostende en septiembre de 1603. Las ruinas de la plaza cayeron en sus manos en septiembre de 1604.
General del Imperio español
Ambrosio Spínola, según un grabado de la época

El archiduque Alberto y la infanta Clara Eugenia, hija de Felipe II, gobernadores de Flandes y que habían deseado profundamente la posesión de Ostende, se sintieron muy complacidos con este éxito, valiéndole además una alta reputación entre los soldados de la época. Al cierre de la campaña regresó a España para organizar con la corte, que entonces estaba en Valladolid, la continuación de la guerra.

En Valladolid insistió en servir en calidad de Comandante en jefe en Flandes. En abril estaba de nuevo en Bruselas, y tomó parte en su primera campaña. Las guerras de los Países Bajos consistían principalmente en asedios, y Spínola se hizo famoso por el número de plazas que tomó, a pesar de los esfuerzos de Mauricio de Nassau de socorrerlas.

En 1606 regresó a España, siendo recibido con grandes honores. Se le confió una misión secreta consistente en asegurar la gobernación de Flandes en caso de muerte del archiduque o su mujer, pero no pudo obtener el grado de “Grande” que deseaba, y se vio obligado a entregar en garantía la totalidad de su fortuna para avalar los gastos de la guerra antes de que los banqueros adelantasen fondos a la corona española. Ya que nunca se le restituyó ese dinero, quedó completamente arruinado. El gobierno español comenzó entonces a recurrir a excusas para mantenerlo lejos de España.

Hasta la firma de la tregua de los 12 años en 1609 siguió con el mando en el campo generalmente con éxito. Después de la firma de la misma continuó en su destino, y se le encargó, entre otras tareas, conducir las negociaciones con Francia cuando el Príncipe de Condé huyó a Flandes con su mujer para ponerla fuera del alcance de la admiración senil de Enrique IV de Francia.
Cénit y ocaso

En 1611, la ruina financiera de Spínola era completa, pero obtuvo su deseada “grandeza”. En 1614 tomó parte en las operaciones relacionadas con la herencia de Cléveris y Jülich. Cuando estalló la Guerra de los Treinta Años condujo una vigorosa campaña por el Bajo Palatinado, parte de cuyo territorio conquistó (1620) y fue recompensado con el grado de capitán general.
Sitio de Breda, de un grabado de la época

Tras la reanudación de la guerra con Holanda en 1621 ganó la más renombrada victoria de su carrera, la captura de Breda, tras un largo asedio de un año (agosto de 1624 – junio de 1625), y a pesar de todos los esfuerzos del Príncipe de Orange Federico Enrique por salvarla.
La rendición de Breda, cuadro de Velázquez
Ya esta bien de tanto arrastrado traidor italiano a los intereses habsburgo españoles y de franceses facinerosos.

Por fin uno de los nuestros que no le pone las cosas en bandeja a los ladinos franceses que ni son protestantes,ni calvinistas ni musulmanes pero son capaces de vender a quien sea por hundir la alianza habsburgo.

Bio:

Ambrosio Espínola

Caballeros de acero y polvora simaehl LuisII